Reseñas y Comentarios

Son anécdotas de diferentes ámbitos las que en estos cuentos se ofrecen como una muestra de la rica variedad del mundo en que viven los habi- tantes de este tiempo singular, el de una autora de penetrante mirar y ensoñadora sensibilidad para captar la sutil intimidad de la conciencia humana. Desde el suceso más brutalmente coti- diano hasta el ensueño de la fantasía, estos cuen- tos de Rebeca Gómez Galindo, se caracterizan por la variedad de la inspiración. Constituyen, por lo mismo, una lectura sorprendente.

La realidad de lo inmediato y la fantasía de lo imaginario se entrecruzan en este arte de contar desde tan diversos puntos de vista. Y es el cuida- doso dominio del artificio del decir el que hace este encuentro posible. Brevedad, ritmo cuasi poético, contención del lenguaje son marcas dis- tintivas de un narrar como en susurro, en la pro- ximidad de lo comunicado en secreto. Hay en la prosa de la autora frases de una simple perfec- ción expresiva —“Anthudoeni persigue la nie- bla”, por ejemplo— que valen por todo un párra- fo de explicaciones. Es el suyo un estilo que, en frase de uno de los inesperados narradores, se siente “como la caricia de un ángel” y lleva a exclamar, como lo hacen los personajes de otro de sus cuentos, “¡Milagro! ¡Milagro!”

En efecto, hay algo milagroso en la efectividad del arte.

Se diría, usando sus propios términos, que Rebeca Gómez Galindo viene “de un lugar lleno de soles” y que “su corazón canta de gozo” al contar sus cuentos. Tal es la armonía de estas prosas delicadas que, sin olvidar las figuras fatí- dicas de “El buitre” y “la indómita cólera del mar”, tan bien representada en este auténtico verso de esdrújulas sonoras, tienen el aura embrujadora del “aroma a sándalo”.

SANTIAGO DAYDÍ-TOLSON Dr. En Lenguas Modernas y Literatura. 

© Rebeca Gomez 2012